Es el pico más alto de España, el tercer volcán más alto de la Tierra y el Parque Nacional más visitado de Europa. Su nombre es Teide, Volcán Teide, y tiene licencia para emocionar…

Si sólo puedes visitar una cosa durante tus vacaciones en Tenerife, tiene que ser el Parque Nacional de Las Cañadas del Teide.

Hay cuatro parques nacionales en Canarias: Timanfaya (Lanzarote), Garajonay (La Gomera), Taburiente (La Palma) y Las Cañadas del Teide (Tenerife), siendo éste el más antiguo, más grande y más visitado, no sólo de España sino de toda Europa. Emergiendo del Atlántico de forma majestuosa hasta llegar a los impresionantes 3.718 metros de altitud, el Teide es visible desde la mayor parte de la isla, así como desde Gran Canaria, La Palma, La Gomera y El Hierro.

Parque Nacional desde 1954 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en junio de 2007, cuenta con algunos de los más importantes y espectaculares ejemplos geológicos y atrae a vulcanólogos, botánicos, geólogos y biólogos de todo el mundo que vienen expresamente para desarrollar sus propias investigaciones y experimentos.

No está muerto, sólo está durmiendo…

Al verlo tan bello y tranquilo, muchas personas creen que el Teide no es un volcán activo. Todo lo contrario. Es, de hecho, uno de los 16 llamados volcanes décadaidentificados por un proyecto respaldado por Naciones Unidas que realiza estudios especiales sobre volcanes que han sufrido grandes y destructivas erupciones en el pasado y que se encuentran próximos a zonas pobladas. Debido a su estructura estrato-volcánica, se prevé una erupción bastante violenta en el Teide en algún momento, comparable a las del Vesubio o del Etna. Pero antes de hacer tu maleta y coger el primer avión, no te preocupes; la última gran erupción tuvo lugar hace más de 100 años (1909). Además, la lava es lenta y suelen darse varios signos de advertencia con antelación. ¡Hasta tendrías tiempo para un selfie en plan “Aquí estoy yo con un volcán en plena erupción al fondo!”

Un viaje a la Luna, o casi…

La combinación de varios factores hace que el paisaje en el Parque Nacional del Teide sea totalmente único, siendo éste un punto ideal para rodar escenas de películas relacionadas con la luna. Debido a su altitud, las condiciones meteorológicas pueden ser muy extremas, produciendo duras condiciones para el crecimiento de cualquier tipo de vegetación, así como para la vida silvestre local. Los termómetros pueden registrar desde -15 ºC  a  +40 ºC y el sol cae con una intensidad extrema. Aunque no sucede a menudo, cuando el viento y la lluvia aparecen pueden ser muy fuertes. Lo que sí ocurre con mayor frecuencia, es el fenómeno llamado “Mar de Nubes”, producido por el estancamiento de las nubes que vienen desde el norte y que no son capaces de pasar por encima del macizo central de la isla, quedándose “atascadas”. Esto también explica por qué el norte de la isla es muy verde y húmedo, mientras que en el sur ocurre lo contrario.

Los continuos cambios en las condiciones atmosféricas hacen que el impacto visual del parque nacional, con sus conos volcánicos y sus ríos de lava, sea aún mayor. Donde quiera que mires encontrarás una imagen de postal, difícil, si no imposible, de encontrar en otro sitio. Así que, hagas lo que hagas, asegúrate de que la batería de tu cámara está completamente cargada antes de venir.

Cómo visitarlo

Hay varias maneras de experimentar el Teide; desde un simple paseo por la base hasta subir a su cima, aunque hay pocos lo suficientemente atrevidos (¡por no decir locos!) que intentan hacerlo caminando.

Sin importar la forma con la que decidas trasladarte hasta el parque – en autobús, coche, jeep, bicicleta de montaña, etc. – el mejor lugar para empezar es en el Centro de Visitantes de El Portillo. Informativo, entretenido y, además, a la sombra, aquí podrás familiarizarte con el maravilloso mundo de los volcanes a través de una recreación de un tubo volcánico, y disfrutarás de una experiencia interactiva y educativa que te aportará toda la información que necesites saber. A los niños les encantará poder apretar los botones y tirar de los cables. Por otro lado, es posible organizar una visita guiada gratuita bastante entretenida mediante cita previa.

La mayoría de las personas que visitan el Parque Nacional suelen disfrutar de un día completo empezando por el Centro de Visitantes para luego realizar cualquiera de los 35 senderos señalizados que hay en los alrededores de Las Cañadas. Dependiendo de tus circunstancias (si tienes niños pequeños o llevas zapatos de tacón alto), de tu condición física o, simplemente, si tienes o no ganas de hacerlo, existe también la posibilidad de realizar una caminata guiada por el volcán. La experiencia es increíble, pero ten en cuenta que se tarda alrededor de seis horas desde la base hasta el pico y se necesita tener un nivel alto de forma física para realizarlo. Pero la opción más popular es tomar el teleférico que te dejará cerca de la cima. Se puede hacer fácilmente con niños y podrás disfrutar de unas maravillosas vistas sin derramar una sola gota de sudor.

¿Quieres llegar a la cima?

Los 35 senderos mencionados son gratuitos y están abiertos al público excepto uno: el Telesforo Bravo. Este sendero es el que va desde la parte superior del teleférico hasta el cráter, y para poder hacerlo es necesario solicitar un permiso especial, que el Baobab Experience Team puede gestionar fácilmente por ti. Otra opción consiste en subir el día anterior, pasar la noche en el Refugio Altavista y subir a la cima la mañana siguiente para ver el magnífico amanecer. En lo que a experiencias se refiere, hay pocas que la superen.

A que no sabías…

En un día claro se pueden ver las otras seis Islas Canarias desde la cima del Teide.

Algunos lagartos que se encuentran en el Parque Nacional han desarrollado una especie de anticongelante en su sangre que les ayuda a soportar las bajas temperaturas que se dan en estas altitudes.

Hay una cadena de montañas en La Luna denominada Montes Teneriffe y una de las montañas se llama Mons Pico, en referencia a Pico Von Teneriffe, que era un antiguo nombre del Teide (en alemán). Fue nombrado así por el astrónomo alemán Johann Hieronymus  Schröter.

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